martes, 5 de agosto de 2008

UN AEROPUERTO: EL REGALO QUE NUESTROS POLÍTICOS SIEMPRE DESEARON.




















LA FIEBRE DE LOS AEROPUERTOS PRIVADOS SE HA DESATADO Y CADA COMUNIDAD DESEA TENER UNO EN SU TERRITORIO.


Leída esta información podemos destacar varios puntos:

- Los aeropuertos privados se han convertido en ese regalo tan deseado y tan caro que todo niño pide cada año a los Reyes Magos. Ahora nuestros dirigentes políticos, estén donde estén, del signo que sea, les ha entrado una fiebre por imitar las conductas infantiles, y todos piden, como si de células contagiosas se tratase, un aeropuerto para su población, su localidad.

- Pone de manifiesto, que estas infraestructuras impuestas para una población están en plena connivencia con los Ayuntamientos donde irán alojadas. Estos a cambio aseguran la inversión y dan cabida a otro tipo de empresas que hagan rentable esta infraestructura.

- Queda también de manifiesto que estos aeropuertos de interés general nada de nada, las empresas beneficiadas de estos vuelos se unen para defender sus intereses económicos, sociales y profesionales de sus asociados, es decir unos intereses muy particulares a los que se suman nuestros gobernantes como niños que se aglomeran para coger caramelos que les regalan a la puerta de un colegio, como contrapartida por satisfacer los caprichos de quienes regentan el poder en Comunidades y Ayuntamientos, se demuestra que nunca está en sus prioridades el interés general, aunque lo busquen denodadamente no como una realidad para sus ciudadanos, sino como una justificación para dar rienda suelta a sus ansias egoístas interminables e insolidarias y librarse de este modo de lo que puede ser una dificultad al no necesitar de informes más exhaustivos.



Viendo este panorama, como ciudadano, me veo desamparado y también desesperado, sin nadie que me represente, sin nadie que me consulte, excepto para darles el voto. Mi pregunta y lamento al mismo tiempo es en qué situación quedamos los vecinos de un pueblo al que muchos hemos llegado por las características inusuales de calidad que la población y el pueblo presentaban, vecinos que somos los sacrificados, los que renunciaremos a parcelas de calidad de vida (como le gusta propagar a nuestro alcalde) que habíamos alcanzado y de las cuales también hemos participado.

Nuestro lema, para no desarrollar una peculiar estirpe de políticos frustrados, enrabietados y dolidos con una población, SU población, temerosa que puedan volverse más todavía contra ella, es aguantar, resistir, o emigrar.